Inmersiones guiadas: una actividad que no puedes perderte

Inmersines guiadas

Las inmersiones guiadas son la forma más segura, divertida y sencilla de conocer el fondo del mar sin preocuparte por nada más que disfrutar.

Porque meterse en el agua y descubrir el mundo submarino es una experiencia que no se puede comparar con nada, pero hacerlo con alguien que te guía y te acompaña lo cambia todo.

 

¿Qué son las inmersiones guiadas?

Una inmersión guiada es básicamente una salida al mar con todo organizado, donde vas acompañado de un instructor o guía profesional. Él o ella se encarga de llevarte por una ruta pensada, explicarte qué vas a ver, ayudarte con el equipo y asegurarse de que todo vaya bien. No necesitas ser experto, ni tener experiencia previa si es una inmersión para principiantes. Solo tienes que tener ganas.

 

¿Para qué sirve ir acompañado?

Prodive Lanzarote, empresa que ofrece experiencias de buceo personalizadas para todos los niveles, noc explica que un guía experto es vital para que tú no tengas que preocuparte por orientarte, mirar el reloj, calcular el aire o buscar los puntos más bonitos.

El guía lo hace por ti: tú simplemente sigues al grupo, flotas, respiras y te maravillas.

 

Beneficios de hacer una inmersión guiada

  1. Seguridad: Es lo más importante. Vas con alguien que sabe lo que hace, conoce la zona, controla el tiempo, las corrientes, las profundidades y cualquier cosa que pueda pasar. Eso da tranquilidad.
  2. Confianza: Si es tu primera vez, él te ayuda si tienes dudas y hace que no sientas que estás solo en medio del mar.
  3. Aprendizaje: Te explican lo que vas viendo, te enseñan a manejar el equipo, a moverte debajo del agua, a respirar sin agobios… Sales sabiendo más que cuando entraste.
  4. Ver cosas increíbles: Muchos guías conocen zonas que no están al alcance de todo el mundo. Lugares con cuevas, restos de barcos, peces de colores, pulpos, tortugas… Y saben en qué momento exacto ir para ver lo mejor.
  5. No tienes que pensar en nada: solo de disfrutar. Ellos llevan el tiempo, la ruta y el control del grupo y tú solo sigues al guía.

 

Equipo necesario para una inmersión guiada

No hace falta que tengas nada tuyo, en los centros de buceo te lo prestan todo. Pero si te interesa saber qué se usa, aquí te va la lista:

  • Neopreno: Para no pasar frío y protegerte de rozaduras.
  • Chaleco (BCD): Te ayuda a flotar o hundirte según lo llenas de aire o lo vacías.
  • Botella de aire (scuba): Es lo que llevas a la espalda. Te da aire para respirar.
  • Regulador: Es la manguera con boquilla por donde respiras.
  • Máscara y aletas: Para ver bien y moverte con facilidad.
  • Lastre (plomos): Para ayudarte a bajar si flotas demasiado.

Todo esto te lo ponen y ajustan all, tú solo tienes que probar que te queda bien y que estás cómodo con todo el equipo puesto.

 

Cursos para principiantes

Si nunca has hecho buceo, puedes empezar con un bautizo de mar o con un curso básico. Lo más común es el “Discover Scuba Diving” o el “Open Water Diver”.

  • Bautizo: Es una sola inmersión, con explicación previa y práctica en la orilla o en piscina. Es para probar y ver si te gusta.
  • Discover Scuba Diving: Muy parecido al bautizo, pero con un poco más de práctica. No es un título oficial, pero es genial para empezar.
  • Open Water Diver (OWD): Es el primer curso con certificado internacional. Dura unos 3-4 días, haces teoría, prácticas en piscina y varias inmersiones en el mar. Al acabar, puedes bucear por tu cuenta (siempre con compañero) hasta 18 metros de profundidad.

Si solo quieres probar, el bautizo es ideal. Si ya sabes que te encanta, mejor ir directo al curso.

 

¿Todo el mundo puede hacer inmersiones guiadas?

En general, sí, pero hay algunas excepciones por salud. No se recomienda bucear si tienes:

  • Problemas graves de oídos (como perforaciones o infecciones crónicas).
  • Problemas pulmonares o asma descontrolado.
  • Enfermedades cardíacas importantes.
  • Epilepsia.
  • Embarazo.

En cualquier caso, antes de bucear te hacen rellenar un cuestionario médico. Si hay dudas, puede que te pidan un certificado de tu médico.

Pero para la mayoría de personas sanas, no hay problema.

 

Cómo perder el miedo a sumergirse

Muchísima gente siente miedo al principio, es totalmente normal: estás entrando en un entorno que no es el tuyo, con un equipo que no conoces.

Pero ese miedo se puede quitar. Aquí van algunos trucos apra conseguirlo:

  1. Confía en el guía: Están entrenados para ayudarte. Si algo te agobia, se lo puedes decir.
  2. Empieza despacio: El primer contacto suele ser en la orilla o en poca profundidad. No hace falta tirarse de golpe al fondo del mar.
  3. Respira tranquilo: El mayor error es respirar rápido por los nervios. Respira lento, por la boca, y verás cómo te calmas.
  4. No te compares: Si hay otros que bajan más rápido o parecen más sueltos, da igual. Cada uno va a su ritmo.
  5. Piensa en lo que vas a ver: Peces, corales, paisajes que parecen de otro planeta… Eso motiva más que el miedo.

 

¿Qué hacer si te entra el pánico bajo el agua?

Aunque estés preparado y tranquilo en la superficie, a veces pasa: bajas unos metros, todo va bien… y de repente sientes que no puedes respirar, que te agobias o que quieres salir ya. No te pasa solo a ti, le pasa a muchísima gente, incluso a quienes ya han buceado varias veces.

  • Lo primero es recordar que no estás solo. Tienes al guía delante, y si estás en grupo, también hay más personas cerca. Señala que necesitas ayuda o simplemente sube despacio sin asustarte.
  • El segundo paso es detenerte un momento y respirar lento. Quédate quieto, respira por la boca, piensa en el aire que estás recibiendo, que es el mismo que respirarías fuera. No es menos, solo tienes que calmarte un poco.
  • No intentes subir corriendo ni quitarte el regulador. Solo eso ya te pone más nervioso. Si te fijas en la respiración y te concentras en calmarte, en la mayoría de casos pasa en unos segundos.
  • Y si aun así prefieres terminar la inmersión, no pasa nada. Puedes volver otro día. Esto no va de forzarse, va de disfrutar. A veces solo necesitas una segunda oportunidad para ver que puedes con ello.

Muchos de los que hoy bucean a 30 metros empezaron teniendo un susto a 5, lo importante es no rendirse. El mar siempre está ahí para volver cuando estés listo.

 

Consejos para tu primera inmersión guiada

  • Duerme bien la noche anterior. Estar descansado ayuda a estar más tranquilo.
  • No comas justo antes de la inmersión. Mejor come algo ligero un par de horas antes.
  • Ve sin prisas. Llega con tiempo al centro de buceo para que te expliquen todo sin correr.
  • Haz caso al briefing. Es la charla previa donde te explican cómo va la inmersión. Escucha bien.
  • Comprueba tu equipo. Aunque te lo preparan, prueba la máscara, el chaleco, el regulador. Que nada te moleste.
  • No hagas movimientos bruscos. Bajo el agua todo es lento y suave. Si te mueves como un pez fuera del agua, te cansarás más.
  • Iguala la presión. Si notas presión en los oídos al bajar, ve igualando (tapándote la nariz y soplando suave) cada poco.
  • Disfruta. No te pongas metas, no busques hacerlo perfecto. Mira a tu alrededor y flota.

 

¿Dónde se pueden hacer inmersiones guiadas?

En España hay un montón de sitios alucinantes. Algunos de los más populares:

  • Islas Canarias (Tenerife, Lanzarote, Gran Canaria…)
  • Costa Brava (L’Estartit, Cadaqués, Tossa de Mar…)
  • Islas Baleares (Mallorca, Menorca, Ibiza)
  • Cabo de Gata (Almería)
  • Costa del Sol (Nerja, Estepona…)

En cada sitio hay centros de buceo donde puedes contratar inmersiones guiadas para todos los niveles.

 

¿Y si no sabes nadar muy bien?

Mucha gente cree que hay que ser un nadador experto para bucear, pero no: lo importante no es nadar rápido, sino sentirse cómodo en el agua. Vas con aletas, chaleco y guía, no vas solo ni tienes que hacer esfuerzo físico. Si flotas en la piscina, ya puedes hacerlo.

Eso sí, si te da pánico estar en el agua o no puedes flotar nada, es mejor hacer antes un cursillo de familiarización.

 

¿Qué se ve en una inmersión guiada?

Depende de la zona, pero lo más común:

  • Peces de colores: doradas, sargos, meros, barracudas…
  • Pulpos y sepias
  • Estrellas de mar, erizos, anémonas
  • Cuevas y grutas
  • Barcos hundidos
  • Paisajes con rocas y corales

El guía te va señalando todo lo interesante. Muchas veces se acercan peces curiosos que ya conocen a los buceadores.

 

Después de la inmersión

Cuando vuelves al barco o a la orilla, suele haber un rato para comentar la jugada. Te quitas el equipo, te dan agua o algo de fruta, y compartes con los demás lo que habéis visto. Es un momento muy guay, de risas y emoción.

Y si te ha gustado, te aseguro que querrás repetir, porque esto engancha.

 

Un mundo que enamora

Hacer una inmersión guiada es abrir una puerta a un mundo nuevo, ver animales que solo conocías en documentales, sentir silencio, calma, y algo difícil de explicar si no lo has vivido.

Además, se crea una conexión muy especial con el mar. Quieres cuidarlo, entenderlo, volver a él. Las inmersiones guiadas son una forma de empezar algo mucho más grande.

Si alguna vez te lo has planteado, no lo pienses más. Busca un centro, apúntate, y déjate llevar.

Porque bajo el agua pasan cosas que arriba no se pueden contar. Solo se viven.

Más vistos

La originalidad de las despedidas de soltero tiene que merecer la pena, puesto que no es la mejor de las ideas el dejar de lado

Destacados

PUBLICACIONES relacionadas

El uso de mallas y alambres en el día a día

Pocas veces se piensa en ellos. No aparecen en los titulares, no protagonizan debates públicos ni suelen asociarse a grandes avances tecnológicos. Sin embargo, las mallas y los alambres están

Scroll al inicio